Saltar al vacío cada día es
sentir.
No saber que hay del otro lado,
gritar, caer,
despertar y seguir…
Es difícil volver a ser, renacer.
Volver al alba
después del ocaso cósmico.
De sur a norte recuerdo la vida confusa
enredada a los pies de la inmensidad,
de la certeza y el tedio.
Las horas pasan solemnes al calor del sol
todo brilla y resuena
se escucha como contralto al viento la voz
que entona intransigente los deberes de la jornada.
Y pasan las horas, las tardes, los años
y se pierden enjutas tras la vida obstinada
Insolente, deja de ser por un momento
la justa medida de los tiempos y los recuerdos.
Volver al alba
no es todo.
Es inmundicia.
Es añoranza.
Es N A D A.
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